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sábado, 6 de abril de 2019

Ruta literaria por el Madrid histórico (IV): de las Trinitarias a la plaza de Santa Ana

Desde las Trinitarias subimos la calle Lope de Vega hasta llegar a la del León, por la que ya pasamos anteriormente. Recibe su nombre, según Capmany y MontPalau, de un "hermoso león , que encerrado en una jaula de madera enseñaba al público un indio, llevando dos maravedís por la entrada en la tiendecilla que improvisó". En el número 9 antiguo y 8 moderno, en la esquina con la calle de Francos (casa número 20 de la manzana  228) estuvo la última casa que ocupó Cervantes en Madrid durante el último año de su vida y en la que vino a fallecer. A pesar de los esfuerzos de Mesonero Romanos, fue demolida en 1833. La casa daba al mentidero de representantes, lugar de reunión de cómicos y aficionados, cuyos chismes podía escuchar Cervantes sin moverse de casa.

Desde León llegaremos a la calle del Prado, que podremos bajar hasta la sede del Ateneo o remontar hasta la calle de Echegaray, primer español Premio Nobel de Literatura (1904), olvidado hoy y despreciado en su día por Valle-Inclán y los escritores de su tiempo. Antes se llamó del Lobo, y hubo en ella corral de comedias utilizado por las cofradías de la Pasión y la Soledad, según el mismo Mesonero "en la casa que pertenecía a Cristóbal de la Puente". De  nuevo en Prado, subimos hasta la plaza de Santa Ana, ubicada en el solar del convento de carmelitas descalzas de Santa Ana fundado por San Juan de la Cruz en 1586 y derribado por orden del rey José I,  apodado por ello el Plazuelas. Hoy la plaza es más bulliciosa que sosegada, entre otras razones por los numerosos bares que la flanquean desde antiguo (por ello la  llamó el periodista Mariano de Cavia "plaza de la cerveza"). En el lado oeste, donde hoy se alza un hotel, estuvo el palacio de los Montijo y Teba, con sus salones imprescindibles para la nobleza de la época. En el este y separado de la plaza por la calle del Príncipe, el Teatro Español, bien visible desde que en a mediados del XIX fueron demolidos los edificios que lo ocultaban.  Desde entonces hasta ahora varias reformas han modificado su aspecto hasta la que hoy contemplamos, con las estatuas de Calderón de la Barca y García Lorca en sus extremos.

La primera fue instalada en 1880, poco antes de celebrar el bicentenario de su  muerte. En los bajorrelieves de su base se representan escenas de La vida es sueño, El alcalde de Zalamea, El escondido y la tapada y La danza de la muerte. Tal vez hoy pueda sorprender la preeminencia del autor en este espacio sobre otros dramaturgos como Lope, toda vez que el medallón con la efigie de Calderón también ocupa la posición central en el frontis del Teatro Español. Otro indicio de la consideración que don Pedro tenía a finales del XIX fueron los fastos por su mencionado bicentenario, hoy día impensables. En la siguiente foto se puede apreciar la arquitectura efímera levantada para señalar la fecha en plena calle Alcalá, justo frente al palacio de Linares: un monte Helicón coronado por su figura. Sic transit gloria mundi.
Bicentenario de Calderón de la Barca (1881, foto de Jean Laurent)
La estatua de Federico Garcia Lorca fue encargada en 1984, con motivo del cincuentenario del estreno de Yerma el 29 de diciembre de 1934 en el  Teatro Español, frente a cuya fachada buscaremos acomodo para observarla con detalle en la que será última escala de esta ruta.

sábado, 16 de marzo de 2019

Ruta literaria por el Madrid histórico (III): desde la plaza de Matute a las Trinitarias

Desde la plaza de Matute reanudamos esta ruta que nos llevará a internarnos en la parte baja del barrio de las Letras, de las Musas o de Huertas. Por esta última calle comenzamos el descenso, deteniéndonos a leer las placas instaladas por el ayuntamiento a los escritores que en las cercanías vivieron, como el primer Nobel de Literatura en lengua española, José Echegaray, también destacado político, economista y matemático. Se le concedió el galardón en 1904, compartido con el francés Frédéric Mistral, poeta en lengua occitana o provenzal.

En el cruce con la calle del León admiraremos la fachada de la Real Academia de la Historia. Edificada por Villanueva  a finales del XVIII, antes fue Casa del Nuevo Rezado vinculada a la comunidad jerónima de El Escorial, hasta que tras la desamortización del edificio trasladó aquí su sede la real institución. Hoy ocupa también el palacio contiguo del marqués de Molins. Seguiremos por León hasta el número 27, donde nació el también autor dramático y premio Nobel de Literatura Jacinto Benavente.

Portada del primer Quijote
Bajaremos después Atocha por la acera de la izquierda hasta el número 87, sede hoy de la Sociedad cervantina, establecida en este lugar en 1953, en el mismo solar que ocupaba la imprenta de María Rodríguez de Rivalde en la que Juan de la Cuesta imprimió en 1605 El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, la primera parte del primer Quijote de la historia. Años después se levantó en el mismo solar el Hospitalillo del Carmen, llamado de los incurables o de los desamparados, que da nombre a la costanilla por la que saldremos de Atocha. Caminaremos por ella hasta cruzar con la calle Moratín, que bajaremos hasta la minúscula plazuela de San Juan, tan chica que ha escapado a los tentáculos de la aplicación de mapas de Google (al menos hasta la redacción de estas líneas).

En la plazuela de San Juan empiezan (o terminan, según se mire) las calles Fúcar, Jesús, Amor de Dios y Moratín, la cual debe el nombre a la casa natal del escritor dramático. La casa original, como tantas otras, no existe ya, pero estuvo aquí en la plazuela, donde hoy se yergue otra muy rumbosa que muestra la placa. Si don Leandro Fernández de Moratín (destacado ilustrado y autor de La comedia nueva o El sí de las niñas) no debió de andar muy lejos padre don Nicolás, profesor de Poética en San Isidro, tertuliano en San Sebastián y autor de versos madrileñistas y taurinos (Fiesta de toros en Madrid) de los que nos ocuparemos en otra entrada (s. D. q.). En el barrio de Embajadores, la calle Moratines recuerda al padre y al hijo, ambos reformadores del teatro, aunque muy distintos en aficiones y caracteres. Una vez presentados nuestros respetos a ambos, caminaremos la calle de Jesús hasta el cruce con la calle  de Cervantes, que remontaremos hasta la casa museo de Lope de Vega.

En la antigua calle de Francos compró Lope en 1610 esta casa por un total de 900o reales. Aquí vivió los últimos veinticinco años de su vida y vio morir a seres queridos como su legítima esposa (Juana de Guardo), su amante durante muchos años (Marta de Nevares) y su hijo Carlos Félix. Heredada por su hija Feliciana, la vendió su nieto y sufrió varias transformaciones. La que hoy vemos está  recreada a partir de las descripciones del propio autor. Fue una señora casa para los cánones de la época, sujeta a la regalía de aposento por las dos plantas de la fachada que daba a la calle de Francos, hoy Cervantes. En virtud de esta norma, que obligaba a los propietarios a hospedar a los cortesanos, hubo de acoger a visitantes como el capitán Alonso de Contreras, personaje que merece entrada particular. Por todo ello, la inscripción del dintel (Parva propria magna /magna aliena parva) parece falsa modestia. En esta casa testó y murió el mayor ingenio español, a juicio de sus contemporáneos, en agosto de 1635.

Apenas unos metros más arriba de la calle Cervantes se abre a la izquierda la calle de Quevedo, antigua calle del Niño, que debe su nombre actual a uno de sus moradores  ilustres, pues al final de la misma, casi en el cruce con la calle de Lope de Vega hubo casa en la que vivió el poeta madrileño de verso más afilado. Antes que don Francisco de Quevedo habitó en esa casa su  archienemigo, el poeta Luis de Góngora, a quien se dio el gusto de desahuciar tras comprar la vivienda en noviembre de 1625, como declaró en los siguientes versos en los que no pierde la ocasión de atacar la poesía del cordobés:

"...Y págalo Quevedo
Retrato de Quevedo atribuido a Van der Hamen
porque compró la casa en que vivías,
molde de hacer arpías;
y me ha certificado el pobre cojo
que de tu habitación quedó de modo
la casa y barrio todo
hediendo a Polifemos estantíos,
coturnos tenebrosos y sombríos,
y con tufo tan vil de Soledades,
que para perfumarla y desengongorarla
de vapores tan crasos
quemó como pastillas Garcilasos:
pues era con tu vaho el aposento
sombra del sol y tósigo del viento".

Al pobre Góngora, tan impopular durante siglos, no le hizo el ayuntamiento hueco en el callejero de este barrio; para encontrar su calle, sin relación histórica con el poeta, habría que desplazarse hasta el de Chueca. Quede un paseo literario por allí para otra entrada.

En la calle de Lope de Vega, antes de Cantarranas, se fundó en 1612 el convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso, en cuyo antiguo edificio fue enterrado Miguel de Cervantes Saavedra. La la rama masculina de esta orden abonó la mitad del enorme rescate que por el exsoldado pedían sus captores en Argel. Además allí profesó Marcela, hija de de Lope de Vega. Es fama que la comitiva fúnebre del Fénix se detuvo a la puerta del convento para que pudiera despedirse de él su hija religiosa, momento que recreó Ignacio Suárez Llanos en una pintura, hoy en el Museo del Prado.


lunes, 29 de enero de 2018

Ruta literaria por el Madrid histórico (II): desde Tirso de Molina hasta la plaza de Matute

Tirso esculpido por Rafael Vela del Castillo 
Reanudamos la ruta en la plaza de Tirso de Molina, antes del Progreso, y aún antes espacio que ocupó el convento de la Merced en el que vivió fray Gabriel Téllez, nombre real tras el seudónimo literario de Tirso. El edificio religioso fue vaciado y demolido en 1837 tras la desamortización impulsada por Mendizábal, quien por cierto precedió al escritor en la preeminencia de esta plaza llamada del Progreso entre 1869 y 1939 (allí paraba Benina en la Misericordia de Galdós). En el pedestal de la estatua que le erigió el ayuntamiento en 1943 se pueden leer los títulos de sus obras más representativas: Don Gil de las calzas verdes, El burlador de Sevilla o El condenado por desconfiado. De la plaza salimos por el extremo oriental hacia la calle Magdalena. En su cruce con la calle Lavapiés, pasado justo el teatro Nuevo Apolo, se puede hacer mención a la localización cercana de una de las viviendas conocidas de Cervantes en Madrid. 


Una de las lápidas en el zaguán de San Sebastián
De Magdalena parte la calle Luis Vélez de Guevara, dramaturgo también del XVII, por la cual llegaremos hasta la de Atocha para bajar unos metros hasta su  número 39 y acceder al zaguán de la iglesia de San Sebastián, parroquia de este barrio de escritores desde su fundación en la segunda mitad del siglo XVI sobre una antigua ermita. En su archivo hay constancia documental de bautizos, bodas y defunciones de los ilustres habitantes del barrio (tres lápidas lo recuerdan en la pared de su entrada), razón por la que se declaró el edificio monumento histórico-artístico, si bien no lo parezca por su actual arquitectura, reconstruida en los 40 tras el bombardeó que la destruyó en 1936. En el lado frontero a las calles de San Sebastián y Huertas hubo un cementerio donde se enterró a Lope de Vega en 1635 y que hoy es una floristería. Frente a la misma estuvo la fonda de San Sebastián, lugar de reunión de una tertulia literaria muy activa en la segunda mitad del siglo XVIII, capitaneada por Nicolás Fernández de Moratín y frecuentada por José Cadalso. De este último, autor de las Cartas Marruecas, se cuenta que, desesperado, intentó desenterrar en el vecino cementerio a su amante, la actriz María Ignacia Ibáñez. El episodio, recreado en sus Noches lúgubres, se tiene por más legendario que histórico. Como fuera, su relato constituye un anticipo del sentir prerromántico en tiempo de los ilustrados.

Atravesamos en dirección noroeste la contigua plaza del Ángel para tomar la calle Espoz y Mina hasta que corta con la calle Cruz. En la intersección de ambas un mural y una placa  recuerdan el desparecido corral de la calle Cruz, situado en las cercanías, tal vez más próximo a la plaza del Ángel que la placa conmemorativa del ayuntamiento. Allí estrenaron sus obras los grandes dramaturgos españoles desde su puesta en funcionamiento a finales del XVI hasta su demolición (¡esa  manía de tirarlo todo!) en 1859. Lope fue prendido en ese lugar por los libelos contra Elena Osorio en 1587 y Zorrilla trabajó en exclusiva para el empresario Lombía que gestionó el teatro hacia 1840 y se enriqueció con el Tenorio y otras creaciones igualmente populares del poeta vallisoletano.
José Zorrilla por los años que escribía para el teatro de la Cruz
Tomamos desde allí la calle dedicada al poeta madrileño del siglo XV Juan Álvarez Gato, más conocido por el callejón del Gato de Luces de Bohemia, para ver los dos espejos deformantes, cóncavo  y convexo, que inspiraron el famoso parlamento del esperpento a Valle-Inclán puesto en boca de Max Estrella. Salimos a la calle Núñez de Arce, poeta  activo en la segunda mitad del XIX y nos adentramos en la plaza de Santa Ana. Conviene detenerse junto a la estatua de Calderón de la Barca si no está muy rodeada de grupos como el nuestro. En sus bajorrelieves se representan cuatro escenas de su obras, entre ellas dos de las más representativas, La vida es sueño y El alcalde de Zalamea. Es buen lugar para explicar el origen de la plaza, que debe su nombre al solar del convento carmelita fundado por Juan de la Cruz en 1586 y derribado por orden del rey José I, también conocido en Madrid por tales decisiones como Pepe Plazuelas. Buen servicio hizo en esta ocasión el francés. Descendemos la plaza hasta la estatua de Lorca para contemplar la fachada del teatro más representativo de Madrid.
Recreación de una representación en el antiguo corral del Príncipe (J. Comba)

El hoy llamado Teatro Español se levanta con ese nombre desde 1849 en el mismo lugar que en el XVIII ocupó el Teatro del Príncipe y desde 1583 el corral de comedias que tomaba el nombre de la calle aledaña, fundido con el contiguo de la Pacheca. Se trata por tanto de un espacio que lleva dedicado a la representación dramática más de cuatro siglos, descontando incluso el periodo de reforma de corral a teatro (entre 1735 y 1745) y los cinco años de reconstrucción tras el incendio de 1802. Si la plaza no está muy ruidosa será buen sitio para explicar frente a su fachada la estructura de los corrales y la secuencia de las representaciones. También merecen un apunte los medallones en relieve dedicados a los grandes dramaturgos que decoran la fachada. 


Avanzando por la calle Príncipe hasta el cruce con Huertas toparemos con el número 18 de la misma, donde debió de habitar Cervantes entre 1612 y 1615 (en su tiempo fue el número 13). Allí le envió sus consejos para los poetas españoles el mismo dios Apolo en la Adjunta del Viaje del Parnaso. La placa conmemorativa se puede ver justo por encima del portal del restaurante Casa Alberto, un clásico del Madrid gastronómico por antigüedad y mérito. Unos pocos metros más abajo de Huertas se abre la plaza de Matute. En la parte que se acercaba más a Atocha estuvo el Real Colegio e Iglesia de Loreto, a cuyo huerto daba otra de las viviendas que ocupó el buen alcalaíno en Madrid. En el 5 de esta plaza estuvo también la primera imprenta del periódico El Imparcial y pegado a la misma habitó el poeta José Zorrilla. Buen sitio para hacer breve pausa antes de la última etapa.

sábado, 6 de mayo de 2017

Ruta literaria por el Madrid histórico (I): desde la Encarnación a Tirso de Molina)

Muchos recorridos ofrece Madrid para seguir los pasos de los grandes autores del Siglo de Oro. Mis alumnos caminaron por el siguiente hace pocas fechas para celebrar el comienzo de la primavera.

Lope de Vega esculpido por Mateo Inurria (1902)
Comenzamos en la estatua de Lope de Vega situada en la plazuela de la Encarnación. El bronce representa al Fénix con el hábito de sacerdote de sus últimos años. En este punto, bastante tranquilo a cualquier hora, se puede hablar de la biografía y la obra del autor sin ruidos de coches y leer alguno de sus poemas. En el pedestal se puede apreciar el escudo de Madrid vigente entre los siglos XIX y XX, con sus tres cuarteles, lo cual se puede aprovechar para explicar los orígenes de ciudad y su elección como asentamiento permanente de la corte desde 1561, un año antes de que naciera el autor.

 Desde allí, cruzando los jardines del cabo Noval y la plaza de Oriente por su lado más cercano al
Inscripción en la arcada del atrio de San Ginés
Teatro Real, se puede admirar la estatua ecuestre de Felipe IV y apuntar la relación del rey con el mundo del teatro, especialmente con las actrices y más particularmente con María Calderón, una de sus más duraderas amantes y madre del bastardo Juan José de Austria. Embocamos la calle de Carlos III y seguimos por Vergara para llegar a la plaza de Isabel II y detenernos un punto en la maqueta que representa las murallas del Madrid medieval. Seguimos  por la calle del Arenal hasta la iglesia de San Ginés, en cuyo atrio nos detenemos y recordamos la boda por poderes de Lope de Vega con Isabel de Urbina el 10 de mayo 1588 antes de salir al destierro de Castilla y de Madrid. Pocos años antes, el 26 de septiembre de 1580, había sido bautizado Francisco de Quevedo, como recuerda la inscripción en su frontal.

Por la travesía o pasadizo de San Ginés rodeamos la parroquia, sin parar en la chocolatería,  buñolería modernista en Luces de Bohemia de Valle-Inclán, a la que ya le dedicamos entrada. Tomamos la calle Coloreros hasta su cruce con Mayor y nos detenemos para contar el asesinato del poeta Juan de Tassis y Peralta, conde de Villamediana, acaecida en ese lugar la noche del 21 de agosto de 1622. Hay placa del ayuntamiento en recuerdo del suceso, poca acera y tanto ruido que se hace difícil perfilar una semblanza o leer la décima famosa atribuida a Góngora ("Mentidero de Madrid, / decidnos, ¿quién mató al conde?").

Bajando Mayor hasta pasado  el cruce con la cava de San Miguel llegamos a la antigua ubicación de la Puerta de Guadalajara, acceso a la muralla cristiana medieval de la villa derribada en 1582. Muy cerca, bien en la calle Milaneses o en la de Santiago, zona donde se asentaban los plateros de laVilla, vino al mundo Lope de Vega a fines de noviembre de 1562.  En la vecina iglesia de San Miguel de los Octoes, derribada en 1790, fue bautizado el Fénix. Ocupaba el solar del actual mercado, tan ajetreado.

Poco más abajo, en el número 61 de Mayor, otra placa recuerda también la casa en la que vivió y  murió en 1681 el dramaturgo Pedro Calderón de la Barca. La edificación fue reformada en 1859 (se ampliaron dos pisos además del primero o principal que ocupó el autor de La vida es sueño), tiempo del que data la inscripción de la fachada, alentada por Ramón de Mesonero Romanos, príncipe de los cronistas de Madrid, quien evitó además su derribo tras una campaña en prensa (ejemplo a seguir).

Entramos en la plaza de la Villa y nos detenemos delante del antiguo edificio del Ayuntamiento, obra de Juan Gómez de Mora, principal arquitecto del Madrid del XVII. Dando la espalda al mismo y de izquierda a derecha de nuestra vista, recordamos la desaparecida iglesia de San Salvador, desde donde el diablo Cojuelo muestra a don Cleofás lo que los tejados de Madrid escondían en la novela de Luis Vélez de Guevara. De la Torre de los Lujanes interesa señalar, además de su antigüedad (el edificio civil más vetusto de la villa: data del siglo XV), que suena a menudo como probable albergue y prisión del rey Francisco I de Francia tras su derrota en Pavía, circunstancia que no se ha podido documentar. Por útimo, la estatua de don Álvaro de Bazán sirve para rememorar alguna de sus acciones bélicas: Lepanto, con la que de paso nos acordamos de Cervantes, y la toma de la isla Terceira en las Azores a los portugueses rebeldes, en cuya batalla naval previa (1582) militó un joven soldado llamado Félix Lope de Vega.
La placa en el edificio donde estuvo el Estudio se debe al bueno de Mesonero Romanos

Salimos de la plaza por el arco de da a la calle de Madrid , lo cual aprovechamos para hablar de su lema ("Fui sobre agua edificada / mis muros de fuego son"), ideado  por Juan López de Hoyos, a cuyo estudio nos dirigimos siguiendo Sacramento y  descendiendo el  pretil de los Consejos.  Ya en la calle de la Villa, nos detenemos para hablar del Estudio de Humanidades de la villa, y de la relación entre el humanista López de Hoyos y el joven Cervantes, su "caro y amado discípulo" hasta 1568. En esta escuela, sostenida con fondos municipales se enseñaba el latín necesario para seguir las clases en la universidad. Entró en crisis poco después, en parte por el  éxito de los jesuitas de la calle Toledo, de los que más adelante hablaremos.

Restos de la muralla medieval en la calle del Almendro
Bajamos la calle hasta la plaza de la Cruz Verde (símbolo de la Inquisición), cruzamos Segovia y remontamos la cuestecilla de la plaza de la Paja hasta la placa que en edificio de la derecha recuerda que de allí partió Ruy González de Clavijo, embajador del rey Enrique III de Castilla, a visitar al Gran Tamerlán en su corte de Samarcanda. El relato de su viaje constituye la primera crónica de viajes de nuestra literatura castellana (fue escrito hacia 1406). Tomamos la calle del príncipe Anglona y subimos la costanilla de San Pedro hasta girar a la izquierda en la calle del Almendro para admirar los restos de la muralla medieval cristiana, cuyos sucesivos derribos para ampliar la ciudad a finales del siglo XVI bien pudieron inspirar a Quevedo el verso inicial de su soneto célebre: "Miré los muros de la patria mía..."

Desde allí seguimos Almendro hasta desembocar en la calle Toledo frente al IES San Isidro, antiguamente Colegio Imperial y después Reales Estudios. Este centro educativo lleva funcionando sin apenas interrupción en Madrid desde mediados del siglo XVI, gestionado principlamente por los jesuitas, hasta que pasó a la titularidad pública a mediados del XIX. Aquí estudiaron Lope de Vega y Quevedo, entre otros, y fue profesor Nicolás Fernández de Moratín, escritor madrileñista y padre del dramaturgo Leandro.  Tras asomarnos a admirar el patio barroco, tomamos la calle Estudios y giramos en la del Duque de Alba hasta llegar a la plaza de Tirso de Molina, lugar propicio para el café o el bocadillo. Lo que a continuación vimos y paseamos se referirá en próxima entrada.


martes, 7 de abril de 2015

Una ruta literaria por Madrid tras los pasos de Valle-Inclán y sus personajes


RUTA POR MADRID CON LUCES DE BOHEMIA AL FONDO  (martes 7 de abril de 2015)


1.- Plaza de Isabel II. Referencias al Ruedo Ibérico y a Farsa y licencia de la reina castiza. Explicación de la estructura y origen medieval de Madrid junto a la maqueta del recinto amurallado.

2.- Paso por la antigua puerta de Valnadú en el cruce de las calles Vergara y Unión.

3.- Subimos Santa Clara hasta el nº3, la casa donde se suicidó Larra tras ser abandonado por Dolores Armijo el 13 de febrero de 1837. Continuamos por la calle Amnistía hasta Ramales.

Campanario de San Nicolás
4.- Plaza de Ramales: parada en la planta de la demolida iglesia de San Juan Bautista donde se buscaron sin éxito los restos del pintor Diego Velázquez.

5.- Seguimos por Noblejas hasta Factor para ver la panorámica de la Almudena y Palacio Real.

6.-Iglesia de San Nicolás, la más antigua de Madrid, donde fue enterrado Juan de Herrera y bautizado Alonso de Ercilla.
 7.- Calle Mayor. Casa Ciriaco, taberna desde 1923 y punto de inicio de la ruta que organiza el Círculo de Bellas Artes en honor de Max Estrella. En su escaparate se conserva foto del intento de regicidio de 1906: desde una pensión en el tercer piso del mismo edificio, Mateo Morral lanzó una bomba contra Alfonso XIII y María Eugenia en el día de su boda. Al otro lado de la calle un monolito recuerda a las víctimas.

8.- Cueva o librería de Zaratustra, en la esquina del Pretil de los Consejos con la Calle Mayor, un lugar imaginario ya que en este lugar nunca existió una librería (la de Pueyo en la que se inspira estaba en la calle Jacometrezzo con Mesonero Romanos).Lectura del correspondiente fragmento.


Viaducto
9.- Bajamos el Pretil de los Consejos hasta la vista del Viaducto, citado por Max Estrella ("...llévame al Viaducto. Te invito a regenerarte con un vuelo", le dice a don Latino en la escena XI).
10.-Calle de la Villa, donde estuvo el Estudio de Humanidades regentado por López de Hoyos por el que pasó Cervantes. Al poco de instalar su colegio los jesuitas en Madrid, el estudio se fue al traste por la falta de alumnos y de apoyo económico del concejo de Madrid (quizá a alguien le resulte esto familiar).
11.- Plaza de la Cruz Verde (la de la Inquisición, que ejecutaba en ese lugar), calles del Rollo (vista de San Pedro el Viejo), del Conde y de San Javier.
12.- Plaza del Cordón y callle del Cordón.             13.- Plaza de la Villa, con los edificios civiles más antiguos conservados de Madrid (torre de los Lujanes y casa de Cisneros).
14.- Calle del Codo, doblada como un ídem, con la puerta gótica al pie de la torre de los Lujanes y entrada al convento de las Carboneras donde se pueden comprar dulces a las  monjas por un torno. 
15.-Plaza del Conde de Miranda, con la portada de la  iglesia de las jerónimas “carboneras”.
16.- Calle conde Puñonrostro hasta San Justo y vista de la portada de San Miguel.

17.- Por San Justo hasta Puerta Cerrada, puerta de la muralla medieval. Lectura y explicación del lema de Madrid (“Fui sobre agua edificada, / mis muros de fuego son”). Explicación de las cavas Alta, Baja y de San Miguel.

18.- Subida de la calle Cuchilleros, explicación del Arco y de la Plaza Mayor. Continuación por la Cava de San Miguel y parada en la casa de la Fortunata de Galdós, en el nº 7. Mercado de San Miguel, antigua parroquia de San Miguel de los Octoes, donde fue bautizado Lope de Vega a finales de otoño de 1562.


19.- Cruce de cava de San Miguel con Mayor, antigua Puerta de Guadalajara de la muralla e importante platería de la ciudad. Placa que recuerda el solar donde nació Lope de Vega, en la calle Mayor 46-48

20.- Entramos en la plaza Mayor y salimos de ella por Arco del 7 de julio, mientras relatamos la batalla allí sucedida en en 1822 con la ayuda del episodio nacional homónimo de Galdós.
 21.- Bajamos Bordadores (breve recuerdo de la película de Neville inspirada en el crimen real de la calle Fuencarral) hasta la Plazuela de San Ginés, donde fue apresado el capitán Contreras, gran aventurero en el que se inspira el Alatriste de Pérez-Reverte.
22.- Pasadizo y chocolatería de San Ginés, que Valle-Inclán convierte en la Botillería de la Buñolería Modernista (¡gracias por esos churros!). En la Botillería de la Buñolería Modernista, Max Estrella es detenido por los guardias tras un altercado. Lectura del texto correspondiente.
23.- Arenal (mención a la iglesia de San Ginés, donde fue bautizado Quevedo) y subida hasta Sol.

24.- Placa que recuerda las gradas de la iglesia de San Felipe, principal mentidero de la villa hasta su demolición en el XIX.

25.- Casa de Correos, Puerta del Sol desde el cruce con la calle Correo. La actual sede del gobierno de la Comunidad era la Delegación de Gobierno en aquel tiempo, en cuyos calabozos, Max conoce a Mateo, un obrero barcelonés. Lectura del texto correspondiente.



DESCANSO DE TREINTA MINUTOS EN SOL

SEGUNDA PARTE 

26.- Taberna de Picalagartos, esquina de Puerta del Sol con Montera. Lectura del texto correspondiente.

27.- Café Imperial inaugurado en 1864, luego llamado de la Montaña, situado en los bajos del antiguo hotel París, hoy tienda Apple. Allí recibió Valle en 1899 el bastonazo de Manuel Bueno por una discusión sobre cuyo asunto hay varias hipótesis. En LB es el café Colón donde tiene lugar el encuentro con Rubén Darío, tras ser liberado Max por el Ministro y haber recibido unos billetes del mismo, que emplean en invitar a cenar al nicaragüense. Lectura del texto correspondiente.

28.- Carrera de San Jerónimo, con el histórico restaurante Lhardy, aún hoy sede tertulias literarias.

29.- Calle de la Cruz, con la tienda de capas Seseña (seguramente mejores que la que cambia Max por el décimo de lotería) y solar del Corral de Cruz, casa de los polacos, donde se estrenó en 1806 El sí de las niñas.

30.- Calle de Álvarez Gato, el callejón del Gato de Luces de Bohemia, con sus espejos cóncavo y convexo que fundamentan el género literario del «esperpento» al que Max alude. Lectura del texto correspondiente.

 31.- Plaza de Santa Ana. Estatua de Calderón de la Barca. Referencia al convento de carmelitas que había en la plaza, visitado por Juan de la Cruz como recuerda la placa del ayuntamiento.

32.- Plaza de Santa Ana. Estatua de Lorca y Teatro Español,  antiguo corral y teatro del Príncipe, uno de los espacios teatrales con más historia del mundo.

33.- Seguimos por la calle Príncipe hasta Casa Alberto (taberna a la que se alude, según Álvarez-Novoa, en la escena de la madre del niño muerto, por) y remontamos Huertas. 

34.- Calle de San Sebastián. Fonda de San Sebastián, lugar de reunión de los ingenios del XVIII. Parroquia de San Sebastián, con sus múltiples referencias literarias (Lope de Vega, Cadalso y sus Noches lúgubres con María Ignacia Ibáñez). Lectura del texto de Misericordia que alude a la parroquia de San Sebastián.

35.- Calle Atocha con Matute, referencia a la sede desaparecida del Imparcial.

36.- Atocha con Antón Martín, donde comenzó el Motín de Esquilache el domingo de Ramos de 1766.

Calle San Eugenio
37.- Cruzamos Atocha hasta calle San Eugenio, solar señalado como lugar de impresión de la Segunda parte del Ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, (al decir de los guías de la Sociedad Cervantina, por error cronificado en mármol).

38.- Tomamos la calle Santa Isabel hasta San Cosme y San Damián. Al final de la calle Álvarez-Novoa sitúa la imaginaria casa de Max Estrella (“Bastardillos, 23 duplicado. Escalera interior. Guardilla B”).

39.- Volvemos a Atocha, pasamos por la Sociedad Cervantina y tomamos la Costanilla de los Desamparados. Lectura del texto correspondiente. Tomamos el cruce con la calle Gobernador que bajamos hasta Fúcar para observar desde allí las verjas del botánico, más que posible lugar de encuentro con las prostitutas en Luces de bohemia. Lectura del texto correspondiente.

Plazuela de San Juan
40.- Calle Fúcar hasta calle Moratín y plaza de San Juan, donde estuvo la casa natal de Moratín.

41.- Calle de Santa María, giramos en Costanilla de los Desamparados y luego en Huertas. Subimos esta última hasta Costanilla de las Trinitarias.

Lápida en la fachada de las Trinitarias
42.- Lope de Vega con las Trinitarias, donde fue sepultado Cervantes, como recuerda la fachada.

43.- Lope de Vega con Quevedo, casas de Echegaray, Góngora y Quevedo.

44.- Cruce de la calle Quevedo con Cervantes. Vista de la fachada  de la casa de Lope de Vega.

45.- Subida de Cervantes hasta el cruce con León. Mentidero de representantes y última vivienda de Cervantes

46.- León hasta Prado. Bajamos Prado hasta el Ateneo, del que fue presidente Valle-Inclán en 1932.

47.- Calle de Santa Catalina, donde vivió Valle Inclán sus últimos años.

48.-Plaza de las Cortes. Fachada del Congreso con sus leones (Hipomenes y Atalanta, como los de la Cibeles, aunque se les conoce como Daoíz y Velarde). Estatua de Cervantes, vista de los Jerónimos y de la RAE.