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jueves, 19 de enero de 2017

Canciones entre el alma y el Esposo (fragmento).

Sigue un fragmento de las Canciones entre el alma y el Esposo, también conocidas como Cántico espiritual de san Juan de la Cruz, nacido Juan de Yepes (1542-1591). Lo tomo de la página del Centro Virtual Cervantes, donde podéis encontrar el poema completo y bien anotado. Espero vuestros comentarios esta semana.

           Mi Amado las montañas,
 los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos,
              la noche sosegada,
 en par de los levantes de la aurora,
 la música callada,
 la soledad sonora,
 la cena que recrea y enamora.
...
           En la interior bodega,
 de mi Amado bebí y, cuando salía
 por toda aquesta vega,
 ya cosa no sabía,
y el ganado perdí que antes seguía.

                Allí me dio su pecho,
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su Esposa.

En este otro enlace podréis escuchar parte de la versión musical a cargo de Amancio Prada.

sábado, 10 de marzo de 2012

Las heridas amorosas de Juan de la Cruz...


...se trasladaron a una composición conocida como Llama de amor viva , su tercera obra mayor tras la Noche oscura y el Cántico. La traigo al cuaderno de apuntes por tres razones: la primera, para que la disfrutéis; la segunda, para que notéis que está compuesta en sextetos-lira, una variante de seis versos de la lira ; y la tercera, para que percibáis el uso del oxímoron (ese sintagma que casa un sustantivo con un adjetivo opuesto, tan propio de la tópica amorosa),en la segunda estrofa (un cauterio era un utensilio médico usado para cerrar las heridas por medio del calor al que se le aplica el adjetivo suave).


¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!;
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.

¡Oh cauterio suave!,
¡oh regalada llaga!,
¡oh mano blanda!, ¡oh toque delicado,
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida la has trocado.

¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego
con extraños primores
calor y luz dan junto a su querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!

lunes, 14 de marzo de 2011

Las tres vías hacia el éxtasis místico

El otro día no sé si con la lectura parcial e interrumpida del Cántico de san Juan de la Cruz se entendió el asunto del camino hacia el éxtasis místico. Por si acaso, aquí tenéis el ejemplo de la Noche oscura, clarísima en cuanto a dicho itinerario:

En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada. 5

A escuras y segura
por la secreta escala(1), disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a escuras y en celada(2),
estando ya mi casa sosegada. 10

En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía. 15

Aquésta(3) me guiaba
más cierto que la luz de mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía. 20

¡O noche, que guiaste!
¡O noche amable más que el alborada(4)!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada! 25

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba
allí quedó dormido,
y yo le regalaba5,
y el ventalle(6) de cedros aire daba. 30

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía. 35

Quedeme y olvideme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo, y dejeme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado(7). 40

(1)A escuras: a oscuras. (2) en celada: a hurtadillas, con sigilo. (3)Aquésta: ésta. (4)el alborada: el alba. (5)regalaba: acariciaba. (6)ventalle: abanico. (7)cuidado...olvidado: abandonó su pensamiento o preocupación; las azucenas fueron y son símbolo de la castidad por su blancura.