Mostrando entradas con la etiqueta Romancero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Romancero. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de septiembre de 2017

Romance de la jura de santa Gadea



En santa Gadea de Burgos,   do juran los hijosdalgo,
allí le toma la jura   el Cid al rey castellano.

Las juras eran tan fuertes   que al buen rey ponen espanto;
sobre un cerrojo de hierro   y una ballesta de palo:

—Villanos te maten, Alonso,   villanos, que no hidalgos,
de las Asturias de Oviedo,   que no sean Castellanos;
mátente con aguijadas,   no con lanzas ni con dardos;
con cuchillos cachicuernos,   no con puñales dorados;
abarcas traigan calzadas,   que no zapatos con lazo;
capas traigan aguaderas,   no de contray ni frisado;
con camisones de estopa,   no de holanda ni labrados;
caballeros vengan en burras,   que no en mulas ni en caballos;
frenos traigan de cordel,   que no cueros fogueados.
Mátente por las aradas,   que no en villas ni en poblado;
sáquente el corazón   por el siniestro costado;
si no dijeres la verdad   de lo que te fuere preguntando,
si fuiste ni consentiste   en la muerte de tu hermano.—

Jurado había el rey   que en tal nunca se ha hallado,
pero allí hablara el rey   malamente y enojado:
—Muy mal me conjuras, Cid,   Cid, muy mal me has conjurado;
mas hoy me tomas la jura,   mañana me besarás la mano.
—Por besar mano de rey   no me tengo por honrado,
porque la besó mi padre   me tengo por afrentado.
—Vete de mis tierras, Cid,   mal caballero probado,
y no vengas más a ellas   dende este día en un año.
—Pláceme, dijo el buen Cid,   pláceme, dijo, de grado,
tú me destierras por uno,   yo me destierro por cuatro.—

Ya se parte el buen Cid,   sin al rey besar la mano,
con trescientos caballeros,   todos eran hijosdalgo,
todos son hombres mancebos,   ninguno no había cano;
todos llevan lanza en puño   y el hierro acicalado,
y llevan sendas adargas,   con borlas de colorado;
mas no le faltó al buen Cid   adonde asentar su campo.


miércoles, 22 de marzo de 2017

Un romance nuevo de Lope



Sigue un ejemplo de los romances de Lope de los que hablábamos esta mañana. Ya comentamos que el primero de los grandes amores de Lope de Vega fue la madrileña Elena Osorio, hija de un empresario teatral al que vendía sus primicias dramáticas. Su noviazgo acabó en 1587, tras la irrupción de un pretendiente más rico y la reacción airada de Lope, que no aceptó ser relegado y aireó sus relaciones, por lo cual fue acusado de difamación y consecuentemente desterrado. Esta cadena de incidentes motivó este y otros romances, todos de ambiente morisco, recogidos en el Romancero nuevo. Nótese cómo Lope (Zaide) cede la voz a Zaida (Elena) para que enumere sus virtudes y su gran defecto, la indiscreción, causa en parte de su ruptura. No le faltaba razón a la Osorio, puesto que el Fénix nunca pudo evitar convertir en literatura sus pasiones



«Mira, Zaide, que te aviso
que no pases por mi calle,
ni hables con mis mujeres,
ni con mis cautivos trates,
no preguntes en qué entiendo1                                        5
ni quién viene a visitarme,
qué fiestas me dan contento
o qué colores me aplacen2;
basta que son por tu causa
las que en el rostro me salen,                                          10
corrida3 de haber mirado
moro que tan poco sabe.
Confieso que eres valiente,
que hiendes, rajas y partes4,
y que has muerto más cristianos                                     15
que tienes gotas de sangre;
que eres gallardo jinete,
que danzas, cantas y tañes,
gentil hombre, bien criado5
cuanto puede imaginarse;                                               20
blanco, rubio por extremo,
señalado entre linajes,
el gallo de las bravatas,
la nata de los donaires6,
 
y pierdo mucho en perderte                                            25
y gano mucho en amarte,
y que si nacieras mudo
fuera posible adorarte;
y por este inconviniente
determino de dejarte,                                                      30
que eres pródigo de lengua7
y amargan tus libertades;
y habrá menester8 ponerte
quien quisiere sustentarte
un alcázar en el pecho                                                     35
y en los labios un alcaide9.
 
Mucho pueden con las damas
los galanes de tus partes10,
porque los quieren briosos,
que rompan y que desgarren;                                          40
mas con esto, Zaide amigo,
si algún convite te hacen
al plato de sus favores
quieren que comas y calles.
Costoso fue el que te hice;                                              45
venturoso fueras, Zaide,
si conservarme supieras
como supiste obligarme
11.
 Apenas fuiste salido
de los jardines de Tarfe12,                                              50
cuando hiciste de la tuya
y de mi desdicha alarde.
A un morito mal nacido
me dicen que le enseñaste
la trenza de los cabellos                                                  55
que te puse en el turbante.
No quiero que me la vuelvas,
ni quiero que me la guardes,
mas quiero que entiendas, moro,
que en mi desgracia la traes.                                           60
También me certificaron13
cómo le desafiaste
por las verdades que dijo,
que nunca fueran verdades.
 
De mala gana me río;                                                      65
¡qué donoso disparate!
No guardas tú tu secreto
¿y quieres que otri14 le guarde?
No quiero admitir disculpa;
otra vez vuelvo a avisarte                                               70
que ésta será la postrera
que me hables y te hable.»

Dijo la discreta Zaida
a un altivo Abencerraje15,
y al despedirse repite:                                                     75
«Quien tal hace, que tal pague»
.

1en qué entiendo: a qué me dedico.  2aplacen: gustan, placen.   3corrida: avergonzada; de ahí las colores (femenino en la época) que en el rostro le salen.   4hiendes, rajas y partes: es decir, que es hábil con la espada o con el alfanje.  5gentil hombre, bien criado: educado y cortés.   6la nata de los donaires: el rey de la fiesta, diríamos hoy.   7pródigo de lengua: muy hablador.  8habrá menester: necesitará.   9alcaide: responsable de la guardia de un castillo o fortaleza.  10los galanes de tus partes: tus atributos y cualidades. 11obligarme: conquistarme. 12Tarfe: población cercana a Granada.  13certificaron: aseguraron.  14otri: otro.  15Abencerraje: familia noble musulmana, de recuerdo legendario; fue aniquilada completamente por sus rivales en la corte nazarí de Granada.