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miércoles, 25 de mayo de 2016

Tema 16.- El teatro del absurdo y el teatro del compromiso.



La primera mitad del siglo XX fue un tiempo convulso caracterizado por notables cambios políticos, ideológicos y culturales. Esto afectó a todos los géneros literarios. El teatro no fue ajeno a esta dinámica, como no lo fue al transcurrir de los acontecimientos históricos y a la renovación artística de las vanguardias. El papel de algunos directores en esta renovación dramática fue decisivo. Buen ejemplo de ello fue André Antoine, quien creó el concepto de “cuarta pared” por el que los actores se desenvuelven en escena de forma natural, como si no hubiera público, al que pueden incluso dar la espalda. Por su parte, el ruso Stanislavsky propuso un nuevo método para conseguir que el actor se identificara con su personaje y lograr así mayor verosimilitud. También antecedente destacado fue Ubú rey (1896) de Alfred Jarry, obra precursora del teatro surrealista y del absurdo. Por su parte, Antonin Artaud  desarrolló el concepto del “teatro de la crueldad” en su tratado El teatro y su doble, en el que propone de impresionar a los espectadores, mediante situaciones impactantes e inesperadas. Sin embargo, los dos movimientos más destacados y perfilados del siglo XX fueron por una parte, el teatro épico y de compromiso y,  por la otra, el teatro del absurdo.



Bertolt Brecht
El teatro del compromiso propone la utilización del género dramático como vehículo de propaganda política. Se trata de suscitar actitudes críticas en el espectador por medio de formas narrativas y utilizando el distanciamiento entre espectador y personaje. Su principal figura fue el alemán Bertolt Brecht (1898-1956), creador del teatro épico, que pretendía mover conciencias e incitar a que las masas actuaran, conforme a su ideología marxista. Considerado por los nazis como traidor, sus obras fueron prohibidas y tuvo que exiliarse de Alemania. Acabada la Segunda Guerra Mundial, se trasladó al Berlín oriental controlado por los soviéticos y fundó su propia compañía teatral, el "Berliner Ensemble". Su teatro didáctico y político, intenta concienciarnos de la necesidad de transformar la sociedad, por medio de innovaciones dramáticas llamadas técnicas de distanciamiento. Brecht quería que el espectador se mantuviera lúcido, tomara conciencia y reaccionara ante los conflictos sociales que planteaba en escena. Por ello, evitó la dramaturgia tradicional, que buscaba la identificación del espectador con el personaje. Frente a este planteamiento, Brecht propuso el distanciamiento crítico del teatro épico, mostrar al espectador que lo que está viendo no es la verdad, sino la representación de la verdad, para que el espectador presencie con cierta “distancia” lo que ocurre en escena y lo pueda juzgar críticamente. Para conseguirlo, utiliza personajes narradores que anuncian lo que va a suceder; mezcla farsa y drama, el lenguaje coloquial con el retórico; rompe la tensión con canciones y recitados; exagera la teatralidad de los actores, para que se note que están actuando; y crea una escenografía antirrealista, dejando la tramoya a la vista o los focos de luz visibles. Brecht denuncia en sus obras la guerra, la explotación y la represión. Sus personajes no son héroes, sino criaturas contradictorias, de las que nos ofrece su lado más débil y humano. Entre sus obras destacan Madre Coraje y sus hijos, sobre una mujer que pierde a sus hijos en la guerra; Vida de Galileo, donde reflexiona sobre el compromiso de los intelectuales con la sociedad; La evitable ascensión de Arturo Ui, una alegoría sobre el ascenso de Hitler al poder, que no se representó en vida de Brecht.


Alrededor de 1950 surge el teatro del absurdo en Francia, muy influido por el existencialismo, movimiento que expresa el malestar ante una vida vacía de significado. Lo que distingue el teatro del absurdo del existencialista es la forma. Sartre y Camus, novelistas y dramaturgos existencialistas utilizaron un estilo tradicional y argumentos lógicos para expresar su angustia por el sinsentido de la existencia. El teatro del absurdo, sin embargo, presenta el sinsentido de la condición humana absurdamente: se plantean situaciones ilógicas, acciones y diálogos incoherentes, personajes vacíos que usan un lenguaje igualmente absurdo que no sirve para comunicarse ni para explicar racionalmente el mundo (frases sin sentido, balbuceos, monólogos incoherentes...). La estructura concentra habitualmente acontecimientos en un acto y en el estilo, se emplea la caricaturización, la hipérbole, las imágenes oníricas. Al italiano Luigi Pirandello (1867-1936)se le considera el precursor del teatro del absurdo. En sus obras trata la agobiante sensación de desasosiego y angustia que invade al hombre moderno. Escribe Seis personajes en busca de autor, donde realiza una indagación poética sobre la realidad humana desarrollando el recurso del "teatro dentro del teatro". Los personajes van apareciendo en escena, reclaman al autor, a los espectadores y sobre todo a los actores una vida auténtica, es decir, que se les trate como personas.
 
Eugène Ionesco
Eugene Ionesco (1909-1994), escritor francés de origen rumano, es uno de los creadores del absurdo. Dentro de sus obras destacan La cantante calva, obra en la que no aparece ninguna cantante, sino dos matrimonios y un bombero cuya charla estúpida acaba en un delirio de gritos sin sentido; La lección, con un profesor que, para explicar el término cuchillo, mata con él a su alumna; y El rinoceronte, en la que todos los habitantes de una ciudad se convierten en el animal del título. Por su parte, el irlandés Samuel Beckett (1906- 1989) escribió en francés la mayor parte de su obra, por la que obtuvo el premio Nobel en 1969. Critica a la sociedad en la que vive y muestra su pesimismo sobre el ser humano. Plantea temas como la imposibilidad de comunicación entre los hombres, la soledad o el sentido de la vida. Escribe Esperando a Godot (1952) obra en la que el autor anula el escenario (un lugar extraño donde solo hay un árbol), anula también la acción y la identidad de los protagonistas (cada cual podría ser el otro sin que nada cambiase). La obra presenta a dos vagabundos andrajosos que dialogan mientras esperan a un tal señor Godot, que nunca llega. En esa espera meditan acerca de la vida, juegan, se tropiezan con otros personajes (el tirano Pozzo y su esclavo Lucky). Al final de cada uno de los dos actos de la obra reciben el mensaje de que Godot no vendrá hoy pero sí mañana, por lo que se supone que Vladimir y Estragon seguirán esperando. La obra es una parábola sobre la existencia humana, en la que la figura de Godot ha sido interpretada como si fuera Dios, de quien el hombre espera obtener el sentido de la existencia. 
Pozzo, Lucky, Estragón y Vladimir en escena.
Otras obras suyas son Final de partida, con personajes lisiados y metidos en cubos de basura o Días felices, donde un personaje se va hundiendo lentamente en un montículo de tierra, pese a lo cual encuentra motivos para considerar sus "días felices".

jueves, 7 de mayo de 2015

Esperando a Godot, de Samuel Beckett

Pincha en este enlace para ver el vídeo de la obra (Estudio 1, RTVE)


Samuel Beckett
1. Exponga el contenido del fragmento y relaciónelo con la totalidad de la obra.  

Esperando a Godot, Tragicomedia en dos actos (En attendant Godot, 1952) es obra del irlandés Samuel Beckett. En ella el autor anula el escenario (un lugar extraño donde solo hay un árbol), anula también la acción y la identidad de los protagonistas (cada cual podría ser el otro sin que nada cambiase). La obra presenta la angustiosa situación de dos personajes que esperan a alguien que nunca llega. Mientras sus protagonistas Vladimir y Estragon esperan a Godot , tienen que “matar el tiempo” haciendo “algo”, y ese “algo” que hacen es lo que estructura la pieza. Los dos amigos charlan, discuten, juegan con sus botas o sus sombreros, hablan con el tirano Pozzo y su esclavo Lucky (al cual le obligan a pensar para divertirse), y al final de cada uno de los dos actos de la obra reciben el mensaje de que Godot no vendrá hoy pero sí mañana, por lo que se supone que Vladimir y Estragon seguirán esperando. Si esperamos y seguimos esperando es porque alguien nos ha prometido algo lo suficientemente importante como para dar sentido a nuestra espera. Para algunos críticos Godot sería, por tanto, la cristalización de los deseos y necesidades que todos tenemos. Algunos van más lejos y señalan que Godot representa a Dios, aunque Beckett lo negó rotundamente.

Desde el momento en que siguen viviendo, los personajes están ligados a una forma de generalidad que se puede llamar Godot, y a través de él se ligan, directa o indirectamente con otros hombres, como Pozzo, que entra en escena con Lucky, el criado guiado por medio de una cuerda. También Pozzo sabe de Godot : “A mí también me haría feliz encontrarle”. Estragón dice: No ocurre nada, nadie viene, nadie se va. Es terrible”. Todo es terrible, excepto el hecho de que se espera a Godot, cuyo mensajero llega para anunciar su venida el día siguiente. Caen, se encogen, en posición fetal, como si quisieran encontrar el estado de gestación primordial. Cuando llega el muchacho del día anterior para anunciarles que Godot vendra mañana les dará la respuesta más ajustada a la pregunta: “¿Qué hace el señor Godot?” – “No hace nada, señor”.

En resumen: dos personajes incompletos y frágiles, manejados por un destino que les excede, que a la vez que intentan comunicarse y ahuyentar el silencio ahonda el sentido radical de su soledad y constantemente están tentados de abandonarse, aunque es esa compañía, en última instancia, la única que hace más soportable una espera no se sabe muy bien de quién o de qué.

2.- Analice los aspectos formales del texto

Las principales características formales de Esperando a Godot son las siguientes:
-Una reducción de la acción dramática al mínimo (realmente ocurren muy pocas cosas significativas), que incrementa las sensaciones de angustia y de tedio de una existencia humana absurda.
-Diálogos truncados, incompletos, que apuntan hacia la incomunicación humana;
-Importancia de la gestualidad, que en este caso desmiente las palabras (ese patético final radical en el que ambos protagonistas proclaman su voluntad de marcharse, de salir de ahí, pero la acotación nos informa de que No se mueven.
-La propia desnudez del escenario y el elevado simbolismo de cada uno de sus elementos apunta hacia esa sensación de vacío, de vértigo, de sin sentido.
 
3. Comente la producción literaria del  autor con especial atención a la obra seleccionada 


Samuel Beckett  (Dublín,1906 – París,1989) fue un dramaturgo, novelista, crítico y poeta irlandés, uno de los más importantes representantes del experimentalismo literario del siglo XX. Fue figura clave del llamado teatro del absurdo y, como tal, uno de los escritores más influyentes de su tiempo. Escribió sus libros en inglés y francés, y fue asistente y discípulo del novelista James Joyce. Su obra más conocida es el drama Esperando a Godot, obra magna del teatro del absurdo, que surge en Francia alrededor de 1950.

La obra de Beckett es fundamentalmente sombría y tendente al minimalismo y, de acuerdo con ciertas interpretaciones, profundamente pesimista (hasta nihilista) acerca de la condición humana. De esta forma, con el tiempo sus libros se hicieron progresivamente más crípticos y breves. El pesimismo de Beckett viene sin embargo atemperado por un particular sentido del humor, entre negro y sórdido.

El sinsentido de la condición humana se refleja en su obra a través de argumentos sin significado, diálogos repetitivos, la incoherencia, lo ilógico y el disparate. Critica a la sociedad en la que vive y muestra su pesimismo sobre el ser humano. Su temática se centra en la soledad, el sufrimiento, la brevedad de la vida humana, la imposibilidad de comunicarse, la degradación física con el paso del tiempo, el sentido de la vida, etc.

Además de la obra analizada, Beckett escribió otras obras valiosas, como las siguientes. En Días felices, la protagonista se va hundiendo lentamente en un montículo de tierra. Pese a ello, encuentra siempre motivos, por insignificantes que sean, para considerar sus "días felices". Su esposo vive obsesionado por el sexo y una postal pornográfica que guarda. Además, está totalmente separado de su esposa, detrás de su montículo. Final de partida la escenifican personajes lisiados y metidos en cubos de basura. El protagonista principal es Hamm, un ciego paralítico que se ayuda de Clov, su sirviente, el cual no puede sentarse. Los dos personajes, mutuamente dependientes, siempre se han llevado mal. El sirviente a veces quiere liberarse de su yugo, pero nunca se muestra capaz de hacerlo. La inmovilidad que invade la escena se refuerza con la presencia de los padres de Hamm que viven en cubos de basura. De vez en cuando piden comida y discuten absurdamente entre sí. Por último, en La última cinta. Krapp es un hombre envejecido que acostumbra a grabar su diario en un magnetófono. Encuentra una grabación antigua donde puede escuchar a un “yo” más joven narrando historias del pasado. A Krapp le desagrada su “yo” pasado, y le resulta particularmente duro escuchar a su “yo” más joven hablando del encuentro con una mujer en aquellos años. 
4.- Sitúe al autor en su contexto literario e histórico.  

Por otra parte, dentro de esta corriente existencialista y del absurdo destacan otros dramaturgos importantes. El precursor Luigi Pirandello (1867-1936), autor Seis personajes en busca de autor, donde presenta a seis personajes que exponen al director y a sus actores la historia real de sus propias existencias. Por su parte, el escritor francés de origen rumano Eugene Ionesco (1909-1994) es autor de La cantante calva (1952), obra en la que no aparece ninguna cantante, sino dos matrimonios (los señores Martin y Smith) y un bombero cuya charla estúpida acaba en un delirio de gritos sin sentido. Del mismo año es La lección, en la que un profesor, para explicar el término cuchillo, mata con él a su alumna. Compuso también Las sillas (1952) y El rinoceronte (1959).

El siglo XX es un tiempo de cambios. Nietzsche ya escribió a finales del XIX que Dios había muerto, porque el hombre tenía una sensación de vacío ante la falta de apoyo trascendente, agudizada tras el desastre de la Segunda Guerra Mundial.La firma del Tratado de Versalles tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918) produjo el descontento de la vencida Alemania, lo que desencadenará veinte años después una un nuevo estallido bélico, entre 1939 y1945. El resultado más de cincuenta millones de muertos y la devastación moral de una sociedad que había contemplado el horror  cara a cara. Estas traumáticas circunstancias provocan el desarrollo de la corriente filosófica del existencialismo, que recoge ideas de filósofos del XIX como Kierkegaard y Schopenhauer y que reflexiona sobre la angustia vital, el vacío y el absurdo de la existencia.